Un poco más de un mes ha transcurrido del anunciado deceso de Chi Cheng, ex bajista fundador de una de las bandas con un sonido tan característico que ni una banda tributo podría reproducir con la versatilidad que lo hacen Chino Moreno, Abe Cunningham, Sthephen Carpenter, Frank Delgado y el sucesor en el bajo, Sergio Vega. Y es que estos músicos se complementan tan bien que definitivamente trascenderán en la historia de la música popular, como grupos de la envergadura de Led Zeppelin o AC/DC.
Koi no yokan es el séptimo tomo de esta enciclopedia llamada Deftones. Y tal como una enciclopedia, hay un curso lógico que no se deja amedrentar por el paso del tiempo. Es cosa de hacer un simple ejercicio, dile ha alguien que escuche este disco sin darle la información previa de que grupo es, y de seguro no pasarán los primero segundos de s
werve city (canción que abre el disco) y te dirá "es deftones".

Disco dotado con las siempre bien ponderadas características musicales de la agrupación: riff fueras de tiempo, música agresiva en contraste de una voz melodiosa, y sus conocidas heterometrías. Todo indica que este disco se alza en un afán de confirmar lo unidos y comprometido que siguen a pesar de los malos ratos. Un tanto más agresivo que sus precursores albumnes. No por canciones en particular sino por la intensidad del disco en general. En el grueso de los discos, después de un montón de canciones de alta intensidad, interviene un tema más tranquilo que entrega una pausa necesaria al receptor, pues da un descanso simbólico que permite digerir de mejor forma el disco. Ejemplos tenemos de sobra:
teenager en
white pony, cherry waves en
saturday night wrist, etc. A
koi no yokan le hace falta ese tema sin distorsión para darle aquella pausa al auditor.
Entombed es el que más se acerca a ese rol, pero aún así no deja descansar pensando en que podría haber aparecido antes. Es como coloquialmente se dice, "se queda con la bala pasá".
Swerve city, totalmente representativo del disco, es un tema de características paradójicas; novedoso dentro de lo usual. Como si nos dijeran que lo que nos han mostrado de su estilo es sólo la punta del iceberg. Otro factor nuevo es la participación de Sergio Vega, quien ya toma de manera plena su rol en el instrumento participando mucho más en la música; aportando así con bajos más dinámicos. El juego entre guitarras sigue tendiendo la misma chispa, con un poco más de ecos compensando quizá la ausencia de influencias trip hop, vista en otros discos. La baterías un poco menos virtuosas, lo cual no significa de poca calidad, ya que se ajustan a una forma de acompañamiento distinto. Y la siempre sublime participación de Frank Delgado, quien es fundamental para la atmósferas de las canciones. Definitivamente deftones da para más.
De todas maneras, no hay cambio u orden de tema que nos pueda dar una señal de decadencia en la banda, Deftones siguen tan firmes como un roble y como el vino, mientas más viejos mejor.
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